jueves, 2 de julio de 2009

Nadie se sorprende

jueves, 2 de julio de 2009
Nadie se sorprende cuando escucha que X empresa pisotea a todos los empleados. Es algo que ocurre en muchas empresas, grandes y pequeñas, pero en ninguna lo hacen con tal falta de respeto y descaro hacia los empleados, y menos cuando son los peor pagados. Por eso a mi si me sorprende que en la empresa en la que trabajo (a partir de ahora Ego Corp.) se tenga la caradura de negar un incentivo económico a los trabajadores rasos pero sí se conceda a los que están un escalón más para arriba.

Hasta aquí muchos seguiréis opinando "es normal, ocurre en todos lados", que aunque es cierto, no es una justificación válida. Pero ahora vienen dos puntos claves para que uno piense "¡malditos cabronazos!".


El primero es que el sindicato que nos "protege" tuvo una charla con los mandamases para pedir explicaciones. La respuesta a por qué no hemos percibido ese incentivo es la siguiente, según el sindicato (copio y pego):

Se le preguntó si ningún XXXX ha sido merecedor de esa consideración, ya que existen casos de XXXX que también realizan trabajos de categorías superiores. La dirección nos respondió que no.

Además de esto también se dijo en un correo del director, unas horas antes:

Este semestre, muchos de vosotros, no veréis en vuestras nóminas de junio ningún concepto de productividad. Esto es debido a las siguientes causas:

1- Nuestra facturación y facturabilidad están por debajo de lo previsto.

2- Nuestra cuenta de resultados arrastra un déficit importante.

Con estos resultados, se ha limitado drásticamente la cantidad destinada a plus de productividad que ha quedado reservada para personas con una aportación y dedicación excepcional a la compañía.



Muy bonito. Hacemos -todo el conjunto de trabajadores- que alguien gane dinero para que encima de pagarnos poco nos sea desagradecido y se lancen alagos a algunos que, ni de lejos, se lo merecen. Llámalo "enchufismo", "Lewinsky", o como quieras. Vamos con el segundo punto que remata al primero.

Hace unos días algunos empleados, la mayoría, tuvimos que ir a por unos papeles que servían para que la empresa recibiese una subvención de la Junta de Andalucía. Después de unos días nos enteramos que la empresa va a percibir la vasta cantidad de ¡6000 euros! por cabeza por cada uno que haya firmado.

¿Señor director, está usted seguro de que no tienen para darnos un poco más de limosna?